domingo, 25 de marzo de 2007

LA PRIMERA VEZ

En las lejanas fallas del año 1964, yo era un niño de 5 años con un gran temor por los ninots, los veía tan grandes y con esas expresiones tan exageradas que producían en mí un sentimiento de rechazo, al igual que ciertas músicas, como la sintonía del programa radiofónico “Ustedes son formidables” (La sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak) y “les albaes” que se cantaban en la madrugada de la fiesta de San Vicente Ferrer.

Ese mismo año, viendo la falla grande de Pie de le Cruz de Vicente Tortosa y sonando, a la vez, una música desconocida, sentí verdadero pavor. El remate de la falla me pareció terrorífico, estaba compuesto por un orondo médico provisto de las más variadas herramientas: martillo, serrucho, tenazas, etc y, en una de sus manos, llevaba un niño recién nacido que a mi me pareció que iba a “liquidar” de un momento a otro y la banda de música interpretaba una melodía de lo más siniestra: ta-ti-to-ta-ti-to-te-ro (más tarde lo supe, era Paquito el chocolatero).

Mis adultos acompañantes me indicaron que me acercara y comprobara que era un ninot y que, en ningún momento, iba a cobrar vida y, así vencer mi miedo; sin embargo, el pánico me tenía paralizado, pensaba que iba a dejar el bebé y cogerme y yo, lo único que quería, era salir corriendo de allí. Visto ahora, se me antoja una escena de lo más exagerada pero yo guardo un sentimiento de mucho, mucho miedo; de hecho, recuerdo que viví unas fiestas muy intranquilas, para colmo, en la falla de mi calle, el remate era una bruja que me provocaba auténtica angustia el mirarla, tanto es así que era incapaz de subir o bajar la escalera de mi casa solo, por el miedo a que se me apareciera la dichosa bruja de los Roda y me metiera en el caldero sobre el que estaba montada.

Por fin llegó el día de la cremá y me propusieron ir a ver la desaparición del supuesto médico asesino de niños de Pie de la Cruz para que comprobara que, de verdad, era de cartón pero, estaba tan “cagado” que, preferí quedarme en casa pensando que, si era verdad lo que me contaban los adultos, por fin, mis dos pesadillas, desaparecerían aquella noche...

2 comentarios:

Beni dijo...

Pues yo sentía pánico de la oscuridad, del ogro que, en mi familia llamaban CUQUELLO, tanto era así que, una noche, mi hermano mayor me dejó en el recibidor de casa (bastante grande, desde donde subían las escaleras hacia los dormitorios) y apagando todas las luces, cerró la puerta de cristales que daba acceso al resto de casa gritando, a la vez, "QUE VIENE CUQUELLO!!!!!" Recuerdo que agaché la cabeza y, tirándome hacia la puerta, rompí el cristal de un cabezazo, nada, que para haberme matado, aunque, casi mataron a mi hermano mayor con todo lo que le dijeron mis padres. Au!!!

BESOS dijo...

tienes fallafobias!!!!